Las víctimas de la censura y persecución desde los sistemas déspotas y usurpadores, es histórica, pretender que no hay conexión entre aquellos mártires del pasado y esta realidad actual del sindicalismo consolidado, es distorsionar y desvalorizar el sentido de la lucha obrera.
La explotación siempre ha tenido distintos matices, desde la represión violenta, hasta la aplicación de leyes destructoras hacia las organizaciones de los trabajadores. Y aunque siempre hubo cómplices complacientes y funcionales, y siempre los habrá, los trabajadores nos hemos mantenidos unidos en defensa de nuestros derechos.
Hoy la crisis económica mundial, se representa como consecuencia de la debacle del sistema instrumentado con el consenso de los explotadores con sede en los lugares que dicen defender la economía de los pueblos sojuzgados, como el FMI. Y como siempre, el efecto devastador lo sufren los trabajadores del mundo que están desguarnecidos. En nuestro país el movimiento obrero ha tomado la iniciativa, en el sentido de preservar la fuente de trabajo y además, sostener el salario real como objetivo concreto, no como discurso inconsistente. Mientras los pronosticadores del neoliberalismo local pronostican catástrofes terminales para la economía nacional, el impacto de la crisis está atenuado por la implantación de un modelo que tiene como eje la recuperación de la confianza en el Estado, dejando de lado las campañas publicitarias de la década de los 90, donde nos ofrecían la panacea del achicamiento del mismo, como única tabla de salvación. En este día, a cien años de la masacre de Plaza Lorea, no podemos dejar de tener presente la brutalidad del régimen oligárquico, idéntico al que hemos sufrido hace pocos años, régimen que dio la orden para la carga sangrienta del Coronel Ramón Falcón, que dejo un tendal de muertos y heridos entre los hombres y mujeres, que se habían reunido para brindar un homenaje a los mártires de Chicago. Ese 1ro de mayo de 1909, la clase obrera argentina se templó en la lucha y produjo la primera huelga que culminó con una victoria, en beneficio de todos los trabajadores. A partir de la década del 40, los trabajadores somos defensores permanentes del porvenir y de la historia del movimiento obrero, de ninguna manera objeto de manipulaciones ni maniobras tendenciosas. Se nos imputan modalidades de acción rupturistas, pero, no hay sector social tan comprometido con el bienestar general, de todos los argentinos, sin exclusión alguna; esto no vamos a dejar de repetirlo; como la CGT. Y si hubo un compromiso sindical, en pos de la unidad nacional con un movimiento político como el que encabezó el General Perón, se debió a que el peronismo, contempló las necesidades del pueblo, y sus principales objetivos fueron la justicia social y la justa distribución del ingreso, dejando atrás décadas de explotación a los trabajadores indefensos y mal pagos, a la que se había acostumbrado el accionar de la oligarquía terrateniente.
Por lo tanto, queremos dejar bien sentado, que así como hemos logrado que se contemple, (sabemos que en algunos casos, siguen sufriendo un estado de necesidad salarial) a esos obreros mal pagos que solo se los “contempla” en una promesa futura. Nosotros la lucha en defensa de sus derechos no la abandonaremos jamás, es y será una constante. Lo que han cambiado en algunos casos más que nada para defender el derecho a trabajar de todos, son los métodos. Igualmente, la lucha gremial es y seguirá siendo la misma en defensa de los todos los trabajadores.
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HUGO MOYANO
Secretario General
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