Los acontecimientos históricos producidos desde principios de 1944 y el 24 de febrero de 1946, han cambiado el destino de esta Nación, algunos siguen teniendo plena vigencia:
la defensa de lo nacional está unida a la justicia social, ésta exige realizaciones concretas y efectivas y sólo la fuerza de los trabajadores organizados, garantiza la obtención y mantenimiento de nuestros objetivos liberadores.
Sepamos ser dignos, incorruptibles y lúcidos continuadores de esos protagonistas del pasado argentino.